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    Censo Nacional 2025 en Perú: ¿avance estadístico o riesgo de politización?

    El Censo Nacional 2025 en Perú (XIII de Población, VIII de Vivienda y IV de Comunidades Indígenas) comenzó el 4 de agosto de 2025 y se extenderá hasta el 31 de octubre. Su realización fue declarada de interés y prioridad nacional mediante el Decreto Supremo N.° 063-2024-PCM, sustentado en la Ley de los Censos (Ley N.° 13248), que establece la obligación de censar cada diez años a la población.

    De acuerdo con el INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática), este censo busca actualizar la información demográfica, socioeconómica y cultural de los peruanos. Un aspecto clave será el primer registro detallado de comunidades indígenas, con datos sobre idioma, migración, pobreza y condiciones de vida.

    Características y objetivos del Censo Nacional 2025

    A diferencia de censos anteriores, el Censo 2025 se desarrollará durante tres meses y utilizará herramientas digitales (tabletas) en lugar de formularios impresos. Esto permitirá:

    • Reducir errores masivos en el conteo.
    • Identificar la residencia habitual de cada persona.
    • Garantizar un registro más preciso en zonas urbanas y rurales.

    El jefe del INEI, Gaspar Morán, señaló que este censo será la base para planificar políticas públicas en los próximos diez años, permitiendo identificar grupos vulnerables, polos de desarrollo y estructura poblacional en cada región.

    La inclusión de la pregunta étnica: ¿avance o controversia?

    Uno de los cambios más significativos del Censo Nacional 2025 es la inclusión de una pregunta sobre autoidentificación étnica, formulada directamente como:

    “Por sus costumbres y antepasados, ¿se siente parte de algún pueblo indígena u originario?”

    Esta iniciativa busca reflejar la diversidad cultural del país, pero también ha generado polémica. Organizaciones indígenas como ONAMIAP y CONAP expresaron que no fueron consultadas en la elaboración de las cartillas censales, lo que, según ellas, incumple la Ley de Consulta Previa y el Convenio 169 de la OIT.

    Asimismo, surgieron campañas como “Abrazo mi identidad: Originario con orgullo”, promoviendo la autoidentificación, pero también advirtiendo que los resultados podrían usarse para invisibilizar a ciertos pueblos o legitimar proyectos extractivos.

    Controversias y acusaciones de politización

    El debate sobre la inclusión de categorías étnicas llevó a algunos medios, como Perú21, a denunciar una supuesta politización del Censo 2025. Según ese enfoque, organizaciones indígenas buscarían excluir categorías como “mestizo” y “blanco” del cuestionario principal.

    Frente a ello, el INEI respondió que el proceso es técnico y autónomo, negando cualquier influencia política. El cuestionario oficial mantendrá las categorías utilizadas en el Censo 2017, lo que incluye “mestizo” y “blanco” como opciones válidas de respuesta.

    El Censo Nacional 2025 en Perú es un instrumento fundamental para el desarrollo del país, pues permitirá recopilar datos esenciales para diseñar políticas públicas, focalizar recursos y reconocer la diversidad cultural del territorio.

    No obstante, la controversia por la participación indígena y la acusación de politización revela un reto clave: garantizar que el censo no solo sea un ejercicio estadístico, sino también un proceso legítimo, inclusivo y transparente.

    El éxito del Censo 2025 dependerá no solo de la calidad técnica de la recolección de datos, sino también de la confianza de la sociedad peruana en que los resultados reflejarán fielmente la pluralidad del país.

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